Algunos aspectos legales sobre el trabajo nocturno

Existen algunas precisiones respecto al trabajo nocturno, que tanto empleados como empleadores deben conocer, y que tienen que ver con la jornada, las gratificaciones, las horas extras, y con la seguridad social en materia de salud.

En primer lugar, el trabajo nocturno tiene que ver con las labores que se realizan entre las diez de la noche y las seis de la mañana; nunca comprendería un periodo menor pero su podría tratarse de uno mayor por convenio. No obstante, para entender la dimensión del trabajo nocturno es menester definir al trabajador nocturno: este es un empleado que tiene como mínimo tres horas de su jornada dentro del horario del trabajo nocturno, o que desarrolla un tercio de su jornada anual en este horario. Por tanto, no todos los empleados que desarrollan sus labores en la noche son catalogados trabajadores nocturnos.

En primera instancia, dado que el trabajo nocturno implica una serie de consideraciones específicas, las empresas que demandan de forma usual trabajos nocturnos deben informarlo a la autoridad laboral pertinente en su respectiva comunidad autónoma.

Ahora bien, como los turnos nocturnos se consideran como los de mayor dificultad para los empleados, son retribuidos de forma especial. Particularmente, la negociación colectiva ha definido una retribución concreta para los trabajos nocturnos denominada plus de nocturnidad, que equivale a un porcentaje extraído del salario base, o que también puede ser un monto fijo, y que cotiza a Seguridad Social. En cambio, esta parte no se pagará cuando el salario ya ha sido definido al saber que el empleo será nocturno gracias a la propia naturaleza de la labor desempeñada, cuando se haya convenido compensar la nocturnidad mediante descansos, o cuando un trabajador nocturno pasa a horario diurno.

En términos de la jornada máxima para los trabajadores nocturnos, esta se estima respecto a la media de horas trabajadas durante 15 días, con lo cual no se pueden superar las ocho horas diarias de media en este periodo, salvo cuando hay casos urgentes o emergencias, cuando sean jornadas especiales de trabajo o cuando se den interrupciones o irregularidades en la labor a turnos que no sean ocasionadas por la compañía. Hay que destacar que en ocasiones los 15 días de media pueden llegar a ser hasta cuatro meses –o seis por convenio colectivo- con el fin de lograr una mayor flexibilidad horaria, pero sin exceder las ocho horas diarias.

Ahora, en cuanto a cargos o profesiones puntuales se pueden remunerar o compensar de forma adicional las horas extras, así como se puede ampliar el periodo de cálculo de los 15 días para garantizar una estimación acertada, en caso de que se cumplan los supuestos citados.

Finalmente, en aras de llevar un efectivo control y garantizar posteriormente el bienestar de los empleados nocturnos, antes de empezar a trabajar la compañía deberá cerciorarse de que ellos cumplan satisfactoriamente con una evaluación sanitaria gratuita, y posteriormente, de que asistan a revisiones periódicas; en caso de que a un empleado se le diagnostiquen riesgos sanitarios relacionados al trabajo nocturno, este deberá ser cambiado otro horario, para que desarrolle un cargo similar, así no sea de la misma categoría profesional del actual.