Algunos aspectos generales sobre los créditos de consumo

Hay ocasiones en las que los gastos no dan espera. Para esos momentos de urgencia los créditos de consumo se han perfilado como una alternativa válida dentro del mercado fianciero, al otorgarle al interesado algo de liquidez, o la oportunidad de adquirir un producto o servicio para el hogar.

En términos generales, los créditos de consumo son eso, desembolsos que hacen las entidades bancarias a los clientes que los solicitan, pensados originalmente para la compra de bienes o servicios, como la compra de vehículos, electrodomésticos, muebles, reparaciones o remodelaciones, que usualmente también se emplean para gastos personales o familiares y que, a diferencia de las hipotecas, no son de un importe elevado. Inclusive, las tarjetas de crédito también están englobadas en este tipo de financiación.

Esta modalidad crediticia, al igual que los créditos hipotecarios, otorga un capital a cambio del compromiso de regresar la cantidad entregada con intereses a través del pago de cuotas. También se conocen como créditos personales porque en este tipo de financiación el banco no cuenta con una garantía especial para el recobro del monto que fue prestado, así que sólo tienen como garantía general los bienes actuales y futuros del cliente. Además, su tramitación es más rápida que la de una hipoteca, pero a su vez los intereses son más altos.

Por la coyuntura económica, el crédito de consumo o personal ha tenido un importante crecimiento en el país desde el 2010; de hecho, tan sólo hasta ahora desde hace tres años las entidades financieras españolas observan una estabilidad de las peticiones de financiación orientadas para el consumo, según el Banco de España. Pero aunque es una modalidad muy popular, hay que tener en cuenta ciertos aspectos antes de solicitarlo, si lo que se quiere es utilizarlo óptimamente.

Para hacer un uso responsable del crédito personal es importante establecer de antemano en qué será destinado, pues este producto se paga caro. Si bien la banca estudia la capacidad de pago del cliente, tras pedirle justificantes de ingresos, una declaración jurada del patrimonio o un inventario de bienes, es el interesado quien debe conocer si efectivamente está en las condiciones financieras para asumir la deuda. Por cierto, un desatino es solicitar créditos de consumo para pagar otras deudas, al igual que acumular a la vez dos o más créditos personales. Simplemente será una bola de nieve que terminará sepultando las finanzas del deudor.

A propósito, previo a la firmar el crédito lo indicado es indagar sobre las tasas de interés que se van a aplicar, en aras de establecer si efectivamente será una deuda sostenible. Como en todo proceso de adquisición de un producto financiero, lo acertado es comparar entre distintas instituciones financieras para saber cuál ofrece las mejores ventajas.